Archivo de Mayo 2008
tomorrow never knows
Mayo 6, 2008He arose from the oneiric manger in which he was born that day, laying on a layer of filth that spread as endless a a desert, with a pack of cigarettes and a bag with half a gram of devil’s snow; he leaded me through many streets full with rotted people, as many men without a leg as women with deformities, lepers and bearded women who drank a liquor made from mixing alcohol and water and sugar at the entrances of pagan temples completely devoted to Bacchus; he then stopped and continued to walk not, that for his glory and for our father he could be repressed no more he said unto me; and now the streets have a path drawn with his blood. Thou can the path follow not. Leads to glory now, but you are not enlightened yet.

Mayo 2, 2008
Imagen para una pintura: una calle de un barrio tapizadas de muertos y un hombre camina con una lavadora sobre los hombros cuesta arriba.
Comienzo de un video de música: entre imágenes de saqueos sale alguien de una tienda de instrumentos musicales cargado un amplificador difamadoramente gigantesco y a paso lento comienza a caminar esquivando tiros y estampidas de gente huyendo y/o rompiendo cosas para llegar a una tarima, enchufar el aparato y comenzar un toque.
Escultura heroica: un hombre con pose de cazador con una res a cuestas. Contexto histórico: 1989.
Escultura políticamente correcta según los cánones actuales: una muchedumbre apuñalando al paquete.
Caricatura de mal gusto: un Florentino (Juan Bimba) lanzándole una televisión tamaño amplificador por la cabeza al presidente del FMI que es CAP y Bush a la vez.
Hedor: se extendió por los alrededores de la Morgue de Bello Monte.
Mayo 1, 2008
Había una canción de los Beatles que me gustaba que tenía el hi-hat al revés y el sonido era como un seseo que crecía y se callaba de golpe en el momento que alcanza el clímax. Siempre pensé que iba hacia abajo.
Los edificios excretaban una sustancia, como un sudor, un polvo grueso lleno de papelitos, colillas, una cagada de paloma… era heterogénea, difícil de definir. Pero el olor era característico. Si te revolcabas en el piso toda una tarde el olor se impregnaba con la mugre bajo tu piel y por un momento eras uno con la piel de la ciudad, tenías un camuflaje que te hacía invulnerable por un momento. Después recordé haber estado lleno de esa fragancia, hasta me vi gris y mugriento, con ropas harapientas.
Estaba recitando algo, parecía como si hubiera estado cantando una canción. Empezaba a llover trocitos de papel aluminio y las nubes se ponían de colores. Comenzaba a sonar el hihat, hacia abajo, desde la cornisa. Después pensé que no hacía falta ponerse tan dramático, pero ya era muy tarde, le seseo había llegado a su final, un clímax breve y estrepitoso que acabó justo cuando empezaba a ser percebido.