Caracas – En el marco del Plan Caracas Segura 2008, la Policía Metropolitana recibirá personal de refuerzo obtenido mediante un convenio especial con la soberana República de Rwanda en el cual la República Bolivariana de Venezuela se compromete a dar petróleo y carne humana que serán pagadas en cómodas cuotas sin interés durante los próximos trescientos años y con la incorporación de unos trescientos especialistas en seguridad ciudadana entrenados en los duros campos de Ruanda. Para el presidente ruandés, Paul Kagame, “(el convenio) representa una oportunidad única para acentuar el proceso de integración que nuestros gobiernos buscan para nuestros pueblos”.
Stalin Rivas, exlíder estudiantil y precandidato a la Alcaldía del municipio Libertador, los nuevos contingentes armados ruandeses significan “una escalada más en los niveles de represión de este gobierno y manifestó estar convencido de que los soldados ruandeses que trajo Chávez no van a ayudar a disminuir los índices delictivos sino que sólo van a contagiar a la población civil con “enfermedades de africano”, como él mismo se atrevió a calificarlas. Sus declaraciones fueron rápidamente contestadas por el Ministro del Poder Popular para la Salud (minpopós) Jesús Mantilla Oliveros quien manifestó, refiriéndose a su despacho, que “estamos en plena capacidad de no sólo identificar cualquier brote epidémico que pudiere aparecer entre la población sino de acelerar los trámites con el Ejecutivo Nacional para cambiar petróleo por vacunas contra el ébola y ese tipo de cosas”.
Los organismos panamericanos encargados de la defensa de los derechos humanos no han querido dar declaraciones al respecto y al ser interrogados por nuestros periodistas se limitan a ignorarnos y seguir disfrutando de los fondos convenientemente donados por PDVSA y el Ejecutivo Nacional en bares del centro de la capital venezolana.
El Cnel. Hugo Trejo Bastidas, encargado de la Dirección de Armamento de las Fuerzas Armadas Bolivarianas de Venezuela ratificó, mediante un comunicado que llegó a nuestra redacción envolviendo un pescado muerto, que “esta dirección está dispuesta a continuar las líneas de colaboración interinstitucional promovidas por el Gobierno Revolucionario y dotará a los nuevos contingentes ruandeses de la PM todas las municiones que requieran”. Mas adenlante agrega que “por los momentos sólo se me ha solicitado un cargamento de unas trescientas minas terrestres que sabemos que los nuevos agentes quieren instalar en los limitados focos de delincuencia que han escapado a los embates del Plan Caracas Segura 2008″.
Al dirigirnos al Servicio de las Naciones Unidas de Actividades Relativas a las Minas (UNMAS) recibimos el mismo silencio estrepitoso, etílico y miserable con el que nos topamos al interrogar a los defensores de los DDHH, y con los mismos fajos de dólares en las tangas de las putas neoyorquinas, igual de flácidas y desgastadas que las caraqueñas.


